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«El tugurio» de Émile Zola

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El Tugurio del tío Colombe estaba en la esquina de la calle de Les Poissonniers y del bulevar de Rochechouart. En el rótulo ponía, con letras alargadas y azules, una sola palabra: «Destilación», de punta a punta. En la puerta, en dos mitades de barril, había sendas adelfas polvorientas. El enorme mostrador, con sus hileras de vasos, su fuente y sus medidas de estaño, se alargaba a mano izquierda según se entraba; la amplia sala estaba decorada, en derredor, con grandes toneles pintados de amarillo claro, espejeantes de barniz, cuyos aros y espitas de cobre relucían. Más arriba, en los estantes, botellas de licor, tarros con frutas y todo tipo de frascos bien ordenados tapaban las paredes y reflejaban en el espejo de luna de detrás del mostrador sus manchas de vivo color, verde manzana, oro pálido o laca suave. Pero la curiosidad de la casa era, al fondo, detrás de una barrera de roble, en un patio acristalado, el aparato para destilar que los parroquianos veían funcionar, los alambique...

«Soledad» de Víctor Català

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A sus pies no se divisaban sino olas de montañas, montañas inmensas y calladas que se acostaban, se aplanaban, se sumergían en la umbría quietud del atardecer que, como una niebla negra, se tendía sobre ellas, amortajándolas. Mila buscó en aquel desierto azul la mancha alegre de un penacho de humo, de una casita, de una figura humana..., pero no vio nada, ni el menor indicio que denunciase la presencia y la compañía de los hombres. -¡Qué soledad! - murmuró aterrada, sintiendo de repente que su corazón devenía tanto o más umbrío que aquellas honduras. Soleda, Víctor Catlà (pág. 28) Sinopsis Mila, recién casada con Matias, un hombre al que apenas conoce, abandona su hogar para seguirle a una remota ermita encaramada en una escabrosa montaña. A su llegada conocerá a Gaietà, un pastor maduro, risueño y sabio, y al Ánima, un siniestro cazador furtivo. Esa accidentada soledad y los seres que la habitan llevan a Mila a emprender un viaje interior sin retorno. Soledad, obra maestra de las letr...

«Feliz Navidad, señor Chips» de James Hilton

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La idea surgió con un entusiasmo repentino y sobrecogedor, de la misma forma en que un joven se da cuenta de que se ha enamorado o a un poeta se le ocurre un verso hermoso. Organizaría una fiesta, una fiesta de Navidad Feliz Navidad, señor Chips , James Hilton (pág. 10) Es un pequeño relato que disfrutarán los que hayan leído «Adiós, señor Chips» del mismo autor. Sin embargo, aunque es un relato corto, de apenas 30 páginas, nos recuerda muy bien al simpático profesor que al igual que en «Adiós, señor Chips» se vuelve un personaje muy cercano e íntimo, casi como un familiar querido. Aunque el final del relato me ha parecido un poco triste, al mismo tiempo no deja de ser un relato muy tierno y entrañable. Recomiendo enormemente su lectura para aquellos que han leído la novela «Adiós, señor Chips» de James Hilton, les hará volver al libro y a recordar aquel simpático profesor de literatura que tantos buenos momentos nos ofreció en la primera novela. Datos técnicos Título : Feliz Navidad, ...